Niño taciturno y Asombro indecible Por: Damián Jerónimo Andreñuk

Niño taciturno

Aún soy el niño raro que amaba a las tortugas.
Galopando fascinado en un caballo rojizo.
Acompañado por Salgari  Cortázar  Julio Verne.
Viviendo desde dentro de mi nombre
sin la enferma comadreja de la desesperanza.
Protegido por todo mi linaje
aprendiendo lo hermoso y lo terrible.

Aún soy el niño taciturno que amaba la paz.
Apartado interiormente de la bilis del mundo.
Viajando en las alturas de mi imaginación.
Alfabetizándome en los claroscuros de la humanidad.
Jugando en horas divertidas con una pelota.

Asombro indecible

Acribillado
por una gris codicia.
En las contradanzas del idilio.
Entre crímenes y rosas.
Con la certeza más feroz
ante todos los abismos.

Añoro el principio;
los juegos sin reloj,
las manos de mi abuela,
el asombro indecible
mirando a una tortuga.

Es duro conocer el rencor.
La lucha salvaje por la supervivencia.
El verano desmedido quemando las cosechas.
Que a veces no hay nada
debajo de las máscaras.

Alternancia agridulce
de música y aullidos. 

Sobre el autor

Damián Jerónimo Andreñuk nació en City Bell en 1986 y reside en Villa Elisa, ambas localidades ubicadas en el partido de La Plata, Buenos Aires, Argentina. Publicó once libros, todos a través de certámenes en diferentes editoriales. Además, a nivel nacional e internacional, obtuvo distinciones en concursos y fue seleccionado para colaborar en revistas y antologías.