Memorias de la infancia: entre matices de luz y sombra Por: Elizabeth Díaz Rodríguez

La vida es la infancia de nuestra inmortalidad
(Frase atribuida a Johann Wolfgang von Goethe)

Pedro y la pelota

Pedro tiene cuatro años. Siempre ha visto a sus padres y hermanos mayores jugar en el parque, y ha estado ansioso para unirse a ellos. Un día soleado, su padre le da una pequeña pelota y lo lleva al campo. Pedro sostiene la pelota en sus manos, sus ojos brillan de emoción. Su padre le explica cómo darle un golpe a la pelota, con lo que ellos llaman bate. El bate de Pedro es de plástico y color charteuse. ¡Pedro nunca olvidará el color! Su padre avienta la pelota frente a él y da un golpe fallido. La pelota se tambalea torpemente y no llega muy lejos, pero Pedro se ríe de alegría, corriendo a la primera base improvisada con una lata. Pedro sigue cada uno de los movimientos de su progenitor con entusiasmo y determinación. A medida que avanza, siente una oleada de emoción. Pedro se sienta en el banco improvisado. Sus pequeñas piernas cuelgan aleteando graciosamente. Se levanta, su papá lanza la pelota, da un golpe y vuela, choca con un poste. Grita de emoción y corre para abrazarlo. La expresión de alegría y orgullo en el rostro es inconfundible. Ha experimentado la emoción de jugar por primera vez, de ser parte de un juego que le apasionará durante el resto de su vida. En ese momento, el mundo entero desaparece, y todo lo que importa es la sensación de felicidad que llena su corazón. El niño experimenta una mezcla de diversión, logro y conexión.

María y la chiringa

¡María está emocionada! ¡Ella tiene su primera chiringa! Es un día soleado y el viento sopla suavemente. Sus ojos brillan mientras la sostiene en sus manos, con sus colores brillantes y alegres, ondeando al viento. María encuentra un lugar abierto en el parque y comienza a jugar con la brisa. El silbido del viento se entretejía entre las cuerdas y el chasquido del papel enrollado estallan. El viento se filtra a través de sus dedos mientras su juguete se eleva lentamente en el cielo. La expresión de María cambia. Su risa se convierte en carcajada. El sonido del viento zumbando en la cuerda y el crujido del papel atesta el aire. A medida que la chiringa (conocido como cometa en otros lugares) asciende más y más alto, ¡risotadas, agitación y movimiento se mezclan con el cielo! Ella se convierte en aura, viento: volando, imitando las piruetas en el aire.  Se condensa en un abrazo con el viento y el cielo. Sonríe y corre mientras maneja la cuerda. Siente la brisa en su rostro y el sol en su piel. La sensación de libertad ciñe sus sentidos. Sabe que ha logrado elevar su chiringa en el cielo y la emoción es indescriptible. La alegría es contagiosa y atrae la atención de otros, que como ella disfrutan del parque. Juntos, comparten risas y momentos de felicidad mientras sus chiringas cabriolean en el cielo azul. María es un ejemplo hermoso de cómo un simple objeto y una experiencia al aire libre pueden llenar el corazón de alegría y asombro, creando recuerdos felices que perdurarán en sus pensamientos.

Paulina y sus libros

Paulina cumple hoy diez años. Sueña con perpetuar largas las horas de interacción con sus maestros. Se sumerge en las emociones de los libros, viviéndolas en un mundo que diseña, paralelo a la historia real de su vida. Es leal a sus visitas a la biblioteca, donde sueña con tener una vida mejor. Las letras son su autoayuda, su consejero y refugio. ¡Goza tanto de los libros!, sean electrónicos, como arrebatados de los estantes. No tiene amigos, ni le permiten asistir a fiestas. Sus compañeros la tildan de extraña. Es hora de abandonar su refugio. Arrastra los pies y se tambalea, con movimientos fluidos, rígidos, lo que le da un aspecto inestable, cansado. Llega la noche y en su cama espera la sombra habitual que la visita. Las visitas comenzaron cuando tenía cinco años, en la quietud de la noche. Las manos magnas y estriadas del visitante trazan la figura de su cuerpo. Solo recuerda el sonido, ¡chsss!, seguido de varios clics discretos y suaves.


Sobre la autora

Docente en todos los niveles del sistema educativo. Ha publicado varios escritos. En 2017 se le concedió el Premio Lima Claro Internacional por el escrito: Sublevación, desobediencia y cambio. En 2022 participó en el Congreso Ted Entramar con la exposición: El multifacético Word Art y en el Congreso de Investigación de Ana G. Méndez con la investigación publicada en Hispanic Tecnhnoly Services (HETS): La presencia docente en la virtualidad.