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Cuando la Humanidad programó su corazón Por: Gisela del Rosario Carreras Guzmán
Iván llegó tarde a su clase de Humanidades, ese curso que muchos consideraban de “relleno”. Entró con el pulso acelerado; el pecho le oprimía como si cada segundo contara. Ajustó la silla, respiró hondo y decidió no rendirse.
—Iván, ¿quieres leer tu párrafo en voz alta? —preguntó la profesora, con una voz que acompañaba, no presionaba…

Amanecer Por: Mildred Irizarry Vargas
Cerró sus ojos intentando que la bruma que arropaba el lugar también lo hiciera con su mente y muy en especial con su cuerpo adolorido. Poco a poco, el sueño se fue apoderando de cada músculo y hueso de su ser. La tensa posición fetal que había adoptado instintivamente se fue relajando hasta sumergirse en un ambiente de paz y seguridad…

Bajo la máscara Por: Luis Alejandro Polanco
O él o yo. Esto tiene que terminar. Si pulso «enviar», comenzará la batalla entre ese hombre y yo. Padre no es la palabra. Si lo fuera, no me trataría así. ¿Para qué seguir engañándome? Nunca lo fue.
Aquí estoy, sentado frente a la computadora, incapaz de decidirme. Tengo que llenarme de valor; casi nunca lo he tenido. Si oprimo la tecla, todo saldrá como lo planifiqué. La guerra está declarada. Jamás imaginé que llegaría a denunciar al hombre que me crio…

Felia Por: Ibis Rodríguez Carro
Y ahora, ¿qué iba a hacer? Le acababan de informar de su nuevo estatus de “viuda”. (Entre comillas, porque en esta ocasión, legalmente nunca firmó papel alguno). Su medio limón, por los últimos 21 años, había dejado de respirar, camino al hospital. Se le nubló el pensamiento; hacía solo unos minutos que habían llegado de las compras de temporada. Había sido un día como otro más, tranquilo, de consenso, no sin antes haber tenido la obligada discusión de cuál regalo convenía más para la suegra, su cuñada, etc. Él solo le llegó a comentar que sentía un gran apretón en el pecho y ¡pacatum!, cayó al piso…

Hay días… Por Anyolina Guzmán Abreu
Te levantas, pero es solo tu cuerpo, porque tu espíritu permanece ovillado bajo la colcha,
y quisieras permanecer allí, incólume, donde nadie te sienta, ni te vea.
Y es que…hay días…
Hay días en los que no quisieras levantarte porque ni a eso le encuentras sentido.
Hay, días… Hay días en los que luchas con encono
contra tus ojos tratando de impedir, inútilmente,
que las lágrimas mojen tu cara y salen tu boca, sin una aparente razón...

La fuerza de las relaciones humanas Por: Migna Ortiz Villalobos
Somos seres tejidos de encuentros,
ramas del mismo árbol buscando sol,
almas que necesitan otras almas
para completar su forma y su destino.
No importa si son muchas o pocas
las manos que rozan nuestra vida;
importa la calidad del abrazo,
la palabra que alivia,
la presencia que ilumina el día...

Lágrima y sonrisa Por: Juan Carlos Fret-Alvira
Hay una larga lágrima hasta el infierno
y la hemos llorado juntos,
apretados en el puño del mundo.
Respirar, comer y beber no son suficientes.
Contemplar, conformarse y seguir, tampoco...

Mujer guerrera y El sol de tus cabellos Por Elsie Rodríguez Berdiel
.Cuando me miro en el espejo,
veo una mujer distinta en el reflejo.
Los años no pasan en vano,
todo ha cambiado.
Cuando me miro al espejo,
ya no veo un cuerpo con curvas perfectas
ni tampoco con juventud intacta...
