Por: Ibis Rodríguez Carro
Hace ya un año que me retiré y por fin puedo disponer de mi tiempo a conveniencia. Así entre libros, series, rompecabezas, nieto y escritura descubro maneras de disfrutar mis días. Acabo de terminar de ver la serie Soulmates – Almas gemelas, en Netflix. La encontré buscando qué ver una noche en que terminé uno de los libros que tenía pendiente y no se asomaba el sueño. Al ver que solo tenía 6 capítulos y eran independientes, decidí verla. No tolero las series kilométricas, tipo novela y que a veces obligan volver atrás para retomar el hilo de la trama.
Esta serie me enganchó desde el primer capítulo, por varias razones. Presenta ejemplos que pueden venir de la realidad circundante. Los protagonistas descansan en la elección de una máquina-dios que les indica con quién parearse para tener una relación exitosa. De ahí el nombre de SoulConnect que le identifica. El usuario se presenta en las instalaciones de la compañía, entra a una oficina y se coloca frente a un lector óptico que recoge la información necesaria para parear a la persona con su alma gemela dentro del globo terráqueo. Algo así o parecido a uno de esas “apps” que existen, donde usted vacía sus datos personales y se expone para que alguien le encuentre y se interese.
En cada capítulo existe alguien inconforme, incapaz de manejar la soledad y en continua búsqueda de la relación perfecta, que le llene emocionalmente. En esa búsqueda les cuesta percatarse que dicha perfección y completa felicidad es irreal. En algunas de las historias se dan cuenta tarde que las tenían, con sus altas y bajas; al cambiar su pareja por seguir la recomendación de la ciencia a través de la máquina, se percatan de su mala decisión.
Si profundizamos un poco más, el contenido nos pone a reflexionar en nuestra naturaleza y el inaceptable manejo de la soledad. Si en el mundo visual equiparamos la existencia de figuras retóricas como habitan en el mundo literario, esta serie sería digna de la representación de la inconformidad humana y el mal manejo de la soledad existencial. El argumento de la serie tiene la capacidad, al menos a mi entender, de invitarnos a reflexionar sobre esos dos temas centrales. Cada episodio plantea una situación particular del acercamiento que hacen los protagonistas a su soledad. Todos están acompañados, pero eso no significa que se sientan en soledad.
Hoy día existen tantas maneras de comunicarnos, de compartir, permitir entrar y adentrarnos en la vida de otros, sin embargo, apreciamos cómo la soledad nos golpea la vida. Tenemos dos formas de manejarla: la aceptamos y crecemos como individuos al dominarla en forma exitosa o sucumbimos ante ella y nos convertimos en víctimas de la auto tristeza, lamentándonos cada día y sumiéndonos en la autocompasión sin posible remedio.

En cada episodio vemos las distintas formas en que intentamos llenar esa ausencia del otro. Así asistimos a:
E1- “Watershed” o Punto de inflexión
Presenta a un matrimonio, aparentemente estable, con dos hijos. Ella va a hacerse el examen en la máquina, después de deliberar por un mes si hacerlo o no. No la termina. Lo que sí termina es su matrimonio de 15 años, luego de varias situaciones en el transcurso de unos meses. Al final, terminan divorciados, cada cual con otra pareja y por tener hijos en común, la vida les hace encontrarse en diversas instancias. En esos encuentros se sugiere en forma retórica que ninguno tomó la mejor decisión al divorciarse. De esa forma invita al espectador a reflexionar sobre temas que subyacen en las relaciones de pareja: ¿Por qué siempre parece que otras parejas son más felices que uno? ¿Es la monotonía o rutina culpable del desgaste emocional entre parejas? ¿Realmente existe un alma gemela o es un concepto creado para justificar la evasión de diferencias o situaciones no agradables? Muchas preguntas, muchas respuestas.
E 2 – The lovers o Los amantes
En el episodio se presenta a un profesor universitario con una estudiante que está por fracasar el curso. Ella le coquetea, pero el profesor mantiene a raya a la estudiante. Llega Allison y se le presenta con los resultados de la prueba en donde se establece que es su alma gemela; alega que consiguió la información ilegalmente. Eso le pica la curiosidad a él. Accede a tomar un café con ella; actuación que lo encasilla en una descripción común: cincuentón, con un matrimonio rutinario, ante una mujer joven y que se identifica como su alma gemela, según la máquina-dios. La que cree que es su alma gemela lo “acosa”, pero no es rechazada. Hay toda una historia detrás de ese encuentro provocado por ella.
Detrás de esa pantalla que monta Allison, hay una historia de mujer vengativa. Ella todo el tiempo dijo la verdad, pero él, como les pasa a los hombres viejos, tontos, egocéntricos y enamorados, no escuchó las palabras llenas de mensajes que ella compartió en el encuentro en el lago. Cae en la telaraña tejida por Allison, cuyo fin era vengar una muerte. Este hombre lo tiene todo, pero no piensa en las consecuencias de sus actos. El final es previsible, nuevamente se valida la inconformidad.
E3 – Little adventures o Pequeñas aventuras
Aquí vemos a una pareja de relación abierta. Él es maestro de escuela elemental, ella trabaja con sistemas computarizados. Ambos están seguros de que esas pequeñas aventuras no evitarán que sigan enamorados. Las reglas son que las parejas con las que tengan sexo solo serán de una aplicación que usan, no guardar secretos y que los encuentros sean solo una vez, no repetir pareja. Ella había hecho la prueba, él no. A ella no le gustan los niños. Citan a la que resultó ser el alma gemela de ella, que resulta ser maestra también. Ambas coinciden en que disfrutan el arte. Aunque se proponen ser mejores amigas, él le advierte que no puede tener una relación con ella, sospecha que representará un peligro para la relación que llevan. Esa premonición se cumple y ellas se van a vivir juntas. El cuadro o mejor dicho “trío” se complica pues al cabo de un tiempo, Libby reconoce que extraña a Adam. Ambas se dan cuenta de que la relación no ha sido fácil y extrañan a Adam. Libby le confiesa a Adam que se equivocó al elegirla a ella. Adam hizo la prueba y su alma gemela es inglesa. Es una locura esperar que una persona lo sea todo, según piensan. La inglesa acepta intentar la relación entre los cuatro.
E 4- Layover o Escala
Dos extraños: un turista, otro estafador; se detestan, están en búsqueda de su alma gemela, les pasa de todo, de cada lío salen airosos. En sus arriesgadas miniaventuras van conociéndose y descubren que tienen características que los complementan. Este episodio enfatiza que en la diferencia puede existir felicidad.
E 5- Break on through o Abrirse paso
Aquí el protagonista pierde al amor de su vida antes de conocerle, quien era su alma gemela (según la prueba). En una salida conoce a una mujer con la que sostiene un encuentro casual ese mismo día y ella descubre que es mayor que él. Ambos están agobiados por la pérdida de sus respectivas parejas. El chico cae en una secta que le impulsa al suicidio para que pueda reunirse con la compañera que perdió. Allí se reencuentra con la misma mujer, quien también cree en lo que promete la secta. Luego de ensayos suicidas fallidos, ambos logran escapar y entender que pueden desarrollar una relación juntos. Se presenta aquí al ser humano “víctima” de otros que aprovechan sus debilidades. Es interesante el planteamiento de la existencia de sectas o grupos que convierten en su objetivo o blanco a esos seres que carecen del dominio efectivo de su soledad.
E 6 – Caitlin – El epílogo de Caitlin
En este último episodio (por lo menos de la única temporada que hasta el momento existe) nos sorprende la opción de la protagonista para manejar su soledad. De los 6, a mi entender, es un poco irreal y recoge el dicho de “Más vale malo conocido que bueno por conocer”, aunque con un giro hacia la morbosidad de los asesinos seriales.

En conclusión, la serie expone parejas aparentemente estables, que terminan transformadas, rotas o cambiadas o más solas que nunca. La soledad es vista como tragedia, como medida que nos destruye y no sabemos cómo manejarla. Vemos que la alteración de una relación natural les trae mayor desdicha. Subyacen otros temas que invitan a la discusión y a cuestionarnos en nuestras relaciones con otros. Mientras la presentación del uso de la tecnología como potenciadora de las relaciones humanas me parece un buen tema de evaluación, conversación o reflexión literaria.
Sobre la autora

Ibis L. Rodríguez Carro es puertorriqueña, aunque desde el 2015 vive fuera de la Isla, la cual visita varias veces al año. Esas visitas son obligadas por la añoranza del mar caribeño y lazos familiares inquebrantables. Estudió Educación y Enseñanza del idioma Español, como especialidad y tiene un doctorado en Literatura puertorriqueña y del Caribe. Sus pininos literarios han sido a partir de la creación de su blog, titulado Letras Agitanadas (ircstudio.com), iniciado en el 2017, motivada por su regreso a tiempo completo a la sala de clases, luego de más de 20 años en la administración universitaria. Es autora de “Lolo, un pececito diferente”, dedicado a su nieto Milán André.
