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Editorial

Consuelo
Dra. Consuelo Martínez Justiniano, editora.

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado”. Gabriel García Márquez

La nueva edición de Le.Tra.S. está dedicada a la memoria de la infancia. Esa que nos visita cuando menos lo esperamos y nos permite revivir momentos inolvidables de nuestra niñez. Como evocar cuando creíamos en los Reyes Magos, sacábamos hierba para los camellos y nos acostábamos temprano para ser sorprendidos con regalos; recordar los juegos del patio a la hora del recreo y las primeras aventuras y travesuras de nuestra infancia.

Escritores, profesores y estudiantes participan en esta edición con cuentos, poemas y memorias sobre la etapa de la niñez Beatriz Santiago Ibarra, comparte con nosotros el relato “Julia”, inspirado en nuestra poeta Julia de Burgos y su encuentro con el río Grande de Loíza. Ana Lydia Fontánez-Dávila colaboró con el cuento “Firolita, la cebra amarilla”, un cuento infantil que promueve la autoestima y el valor de la identidad. Ibis Rodríguez Carro, hizo lo propio con el relato “Lolo, un pececito diferente”, historia que muestra que las diferencias nos hacen únicos y que, en la aceptación, encontramos la convivencia. Miguel Ángel Velázquez Vega nos remonta a los recuerdos de la infancia en los campos de la isla de Vieques, a través de sus memorias “El barrio Destino” y “Aventuras en el campo”. Mientras Sylvette Cabrera Nieves comparte la tierna memoria de una sobrina que descubre una foto escondida en un cajón de su tía.

En esta edición publicamos, en Letras Inéditas, trabajos de estudiantes que tuvieron a bien rememorar su infancia como parte de un taller de escritura creativa en clase. Así también, reseñamos e incluimos fotos de la participación de estudiantes en la representación de los monstruos literarios, otra actividad de los cursos de español.

Además, compartimos la noticia de que la revista Le.Tra.S. fue presentada en las XXIII Jornadas del Libro Caribeño, demostrando cómo hemos contribuido, por espacio de casi 10 años, a la investigación, la crítica y los estudios caribeños. Destacando, obviamente a Puerto Rico, pero también a nuestros hermanos de Cuba, República Dominicana, islas Antigua y Barbuda, y extendiéndose a otros países como México, Colombia, Uruguay, Chile, Brasil, entre otros. Nuestro compromiso continúa. Esperamos seguir contribuyendo porque la lectura transforma sueños.

¡Gracias a todos y felices fiestas!


Cuando caía la tarde de un 17 de febrero, Paula García, la esposa del criollo don Francisco, trajo al mundo a su primera hija. A medida que iba creciendo todo el barrio de Santa Cruz de Carolina pudo notar que Julia era una chiquilla audaz, traviesa y desconcertante.


Larga sombra mía que cae sobre mí. 
Alto sol, alta luna. 
Menguante sol, menguante luna. 
Ido sol, ida luna. 

Cuando niña me gustaba quedarme en la casa de la tía Carmenza. Una casona en el campo con techo de dos aguas que era en un paraíso para mí. Tenía la sensación de perderme en otro mundo.


En las tranquilas y profundas aguas del océano Atlántico, vivía Lolo, un pececito travieso y vivaracho, a quien le gustaba explorar las diversas zonas del inmenso mar. Cada día nadaba en busca de aventuras y de nuevos amigos con quien jugar.


En cada escuelita hay muchos niños lindos y muchas niñas bonitas. Te contaré sobre dos niñitas con muchas trencitas: una tiene brillosas trencitas de azabache y la otra alborotadas trencitas de rubí. Cada día las dos se van de aventuras.